jueves, 31 de julio de 2014

LAS DECISIONES SON PARA TOMARLAS, NO PARA CONTEMPLARLAS.


Es común encontrarse frente a un sin número de situaciones que nos confrontan y nos hacen preguntarnos "¿por qué no estoy haciendo "x" o "y" cosa, si tengo todos los motivos para hacerlas?", bueno, pues es esa mi situación frente a la lectura y la escritura. 

Al igual que vos, que me estás leyendo, he sentido la enorme sensación de fatiga con la lectura, incluso sin haber tocado la primera página, he sentido la pesadez que producen las tareas que se realizan por imposición y no por convicción y placer; extrañamente, esta vez es diferente, es un reto personal que pienso asumir con la mayor gallardía posible. Muchos dirán que es demasiado drama por algo insignificante, pero para mí es más que eso, es la oportunidad de demostrarme que es posible enamorarse  de aquellas cosas que siempre vimos dentro de una esfera de cristal, lejanas, frías, carentes de emoción y con una considerable dosis de tiempo perdido, y para demostrarte a vos que es realmente bello tener la capacidad de conocer mundos diversos sin necesidad de movernos. No te estoy invitando a que leas, a que escribas, de hecho, ni siquiera te estoy invitando, simplemente toco a las puertas de tu mente que pide a gritos que la saques de la monotonía, que le abras paso a la luz de la imaginación y el saber, y que le des la oportunidad de saciar su sed de cambio. 
Pienso que el tiempo que he tomado para contemplar las opciones que se me presentan, no ha sido más que tiempo mal invertido, si bien hay que ser consciente y aterrizado a la hora de decidir, también hay que ser fríos y descubrir con prontitud los beneficios que nos puede traer el hecho de tomar o dejar a un lado dicha decisión.
Recuerde pasar por aquí, yo seré esa voz que usted calla para evitar decidir, seré esa voz que ignora cuando no tiene nada que hacer, y su única compañía son los viejos libros de sus padres, postrados con resignación en los estantes de su sala... yo seré sus PENSAMIENTOS AUDIBLES.